lunes, 27 de julio de 2020

doc1

El sonido de la lluvia no le dejaba escuchar muy bien. Su paraguas no hac铆a m谩s que amplificar el repiqueteo de las gotas sobre el hule. Llevaba un buen rato de pie, as铆 que decidido a cruzar la calle dio un paso al frente. El agua que se rebosaba sobre el and茅n le hizo reconsiderar su idea.

-¡ESPERE! ¡VOY A BUSCAR POR DONDE CRUZAR!

Mir贸 a ambos lados como si quisiera comprobar que no vinieran carros. Dio unos pasos calle abajo; luego regres贸 y fue calle arriba. El caudal no menguaba en ning煤n sitio. Entonces, asi贸 con fuerza el mango del paraguas y apret贸 los dedos de los pies dentro de sus calcetines. Estaba as铆, viendo como las puntas de sus botas quedaban cubiertas bajo el marr贸n mugriento del agua cuando lo que crey贸 que era una luci茅rnaga apareci贸 en medio de sus pies. Enseguida otra luci茅rnaga se uni贸 a la primera y luego diez, doce, un millar de ellas se posaron sobre sus botas. Alz贸 la vista y mir贸 al otro lado de la calle. Tal vez, si los insectos eran los suficientemente fuertes podr铆an alzarle por los aires y llevarlo al otro lado. Cerr贸 los ojos y extendi贸 los brazos. Ya no le importaba mojarse. Lo 煤nico que quer铆a era volar.

Se puso en punta de pies.

-¡STOP!

Abri贸 los ojos. Las luci茅rnagas hab铆an desaparecido. Ahora a sus pies no hab铆a insectos, sino una luz que se bifurcaba en sus piernas y se reflejaba sobre en el agua.

-I said ¡STOP!

-No le entiendo.

-¡TURN AROUND!

-Le he dicho que no le entiendo.

Puso el paraguas de nuevo sobre su cabeza. El hombre dispar贸.

La mano que empu帽aba el arma temblaba, levemente. El cuerpo cay贸 al suelo y el paraguas se zaf贸 de la mano sin vida. El viento se lo llev贸, en un remolino, hacia la oscuridad del cielo. El hombre atr谩s de la puerta de la camioneta no baj贸 el arma. Esperaba que algo sucediera. El hombre asi贸 el arma con fuerza, como si 茅sta se le fuese a escapar de las manos.

Estaba tan concentrado que ignoraba a su cuerpo y si el viento no hubiese arreciado no se habr铆a dado cuenta que estaba empapado de pies a cabeza. De inmediato empez贸 a temblar. Era hora de irse pero antes ten铆a que terminar su trabajo. Cerr贸 la puerta y cruz贸 la calle.

 


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