lunes, 27 de julio de 2020

TODO OSCURO

El term贸metro de la cervecer铆a marcaba cuatro grados por culpa de la lluvia que ca铆a torrencial. El autob煤s con la ruta A-21 corr铆a sobre el asfalto mojado como una alma escapada del infierno. Andree que descansaba envuelto entre cartones y p谩ginas de diarios, de espaldas a la calle, so帽aba con su vida antes de las drogas. Inmerso en las aguas de la inconsciencia no advirti贸 el estruendoso motor que levant贸 una ola de agua mugrienta que fue a parar sobre 茅l.


Qued贸 empapado y sin aliento. Los ojos que ten铆an la mesa llena de botellas vac铆as se posaron en su tr茅mula figura. El blanco y el violeta en su camisa de rayas verticales estaban tan mojados que el violeta se volvi贸 negro y el blanco casi era de un gris lunar. Los dientes le chirriaban. Sus tejanos estaban rotos en las rodillas, la parte trasera embadurnada en marr贸n.


Se quit贸 el agua de los antebrazos. Se desvisti贸 y con los test铆culos al aire rebusc贸 entre los cartones mojados. Dentro de una bolsa de pl谩stico negra, la caridad Saint Anthony le hab铆a entregado una camiseta blanca envuelta en un pantal贸n negro de vestir.


Con la cabeza metida en el hueco de la camisa sinti贸 arder su nuca. Los clientes de la cervecer铆a le estaban mirando. Les dedic贸 ambos dedos coraz贸n alzados en el aire. Termin贸 de vestirse y se fue.



Adicto a la hero铆na desde los catorce a帽os Andree fue el menor de dos hermanos hu茅rfanos. Su padre hab铆a muerto electrocutado mientras trabajaba para compa帽铆a de electricidad. Los tres: su madre, su hermano y 茅l, quedaron ese diciembre con un muerto, en la mitad de su rancho de zinc y bloque, metido en el ata煤d que el carpintero les regalo.


Para junio el dinero de la indemnizaci贸n que recibi贸 su madre se estaba agotando. Andree abandon贸 el instituto junto con su hermano. El primer mes tuvo que cuidar la casa mientras mam谩 trabajaba lavando la ropa de otros y hermano cargaba maderos en el aserradero. Cuando se canso de estar encerrado le pregunt贸 a su madre si pod铆a acompa帽ar a su hermano. Dej贸 de hacerlo la tarde que lleg贸 a casa con una astilla clavada en su palma derecha.



Con la ropa seca ya puesta encima de su flacucho cuerpo Andree camin贸 hasta detr谩s del parque donde consegu铆a su dosis diaria. Alrededor nadie se inyectaba por orden de Quico, el capataz de esa zona. Le entreg贸 al j铆baro que miraba a todos lados para advertir alg煤n peligro, el billete que hab铆a guardado en su zapato derecho.


El poste que indica el nombre de esa calle y su intersecci贸n pon铆a: calle 12 Av. 21. Andree se sent贸 en el and茅n y remojo sus dedos en un charco. Limpi贸 el mugre que tenia en la flexura de codo, apret贸 el pu帽o para hacer gorda la vena que pasaba por ah铆 y se inyect贸.


Era estar en un caleidoscopio, todo lleno de color y figuras bien bonitas, no era la oscura noche, era el centro del mejor circo: malabaristas, saltimbanquis, los pompones en el traje de los payasos, el olor a palomitas de ma铆z. Andree tendido en el piso viendo el cielo sin estrellas se sent铆a extasiado, la hero铆na tra铆a algo de felicidad, al menos al principio.


Ten铆a las pupilas tan dilatadas que el iris no tra铆a color. Andree vio los llamativos colores en la carpa del circo encenderse en llamas, a los malabaristas caer de la cuerda floja y fracturarse el cuello, a los saltimbanquis romperse las piernas. Vio salir el f茅mur de uno y cercenar la carne en sus muslos. A los payasos los dientes se les cayeron y el maquillaje en la cara les corroyo los rasgos. Entre risas y lamentos se derritieron en medio de la arena envuelta en llamas.


Empez贸 a llorar. El llanto llev贸 a la ira. Andree levant贸 el culo y se encamin贸 calle abajo envuelto en la locura de la droga. Sus pasos no respetaron normas viales, la decencia, o los buenos modales. En las doce calles de locura profiri贸 insultos y groser铆as a cualquiera que apareciera, estuviera ah铆 o no. Alz贸 una cinta de prohibido el paso y el letrero que indicaba desv铆o termin贸 en el piso con un estruendo met谩lico. La se帽ora que dorm铆a junto a tres de sus ocho hijos se despert贸 con el ruido y se asom贸 por la ventana. Esa noche fue la testigo del terror que llam贸 a la puerta de la casa de zinc y bloque que quedaba al final de la calle.



La siguiente noticia fue extra铆da del peri贸dico local:


NOCHE DE TERROR


Agosto 21 de 2017


La noche del lunes la tragedia toc贸 la puerta de la familia Gonz谩lez. Marie que dorm铆a junto a su nieto de cuatro a帽os de edad, en la casa que hab铆a heredado de su madre y en la que hab铆a compartido con su marido hasta que este muri贸 en un accidente laboral, fue encontrada con la cara desfigurada y el cr谩neo aplastado, junto a su nieto muerto por asfixia mec谩nica. Su hijo reemplaz贸 a un compa帽ero en el turno nocturno, en la empresa de coches, esa fue la raz贸n por la que se libr贸 de lo ocurrido.


Cerca de las cuatro de la ma帽ana, seg煤n relata un testigo, un hombre lleg贸 hasta la puerta y toc贸 en repetidas ocasiones. Me levante porque o铆 el estruendo que hizo el letrero que pusieron para desviar los carros mientras arreglan la calle, pero no me atrev铆 a salir, nos cont贸. El informe presentado por las autoridades afirma que el perpetrador era conocido de la v铆ctima, porque no se hallaron signos que indiquen que la puerta fue violentada. La mujer abri贸 al reconocer la voz de quien tocaba y el sujeto aprovech贸 la oportunidad para irrumpir en el hogar afirm贸 el comandante de la estaci贸n de polic铆a.


El cuerpo forense arrib贸 pasadas las seis de la ma帽ana. Antes del acordonamiento de la zona pudimos entrevistar a la primera persona que encontr贸 los cuerpos. Me levante porque escuche como si quisieran tumbar la puerta de Marie, era mi vecina, me asome por la ventana y vi como un hombre saltaba la pared del patio y se alejaba corriendo, de inmediato me preocupe, al principio pens茅 que era un ladr贸n me met铆 en la casa gritando a Marie cuando llegue al cuarto la encontr茅, estaba tendida en el suelo, ten铆a la cabeza aplastada, casi me desmayo, me contuve y busque al nene, a lo mejor el maldito no le hab铆a hecho nada, lo busque en su cuna pero no estaba, entonces mire al piso y !DIOS! el maldito hab铆a ahorcado al beb茅 con el cintur贸n de un pantal贸n, cuando lo alce de debajo de la cama estaba todo morado, nos cont贸 el testigo que se reserv贸 su nombre por motivos de seguridad.


Seg煤n declaraciones extraoficiales, el asesino no se llev贸 ning煤n objeto de valor y se desconocen los motivos que lo llevaron a asesinar con tal sevicia. Algunos curiosos que no quisieron ser identificados afirman que Do帽a Marie nunca tuvo problemas con nadie.


Los hechos son confusos, la polic铆a no tiene sospechosos pero afirma que el asesino era conocido de Marie, mientras que Matthew, el hijo mayor del matrimonio, le cont贸 a este peri贸dico que est谩 seguro que fue su hermano menor quien mat贸 a la 煤nica familia que le quedaba. Yo s茅 que fue Andree quien m谩s podr铆a ser, desde que se volvi贸 drogadicto a veces regresaba a casa en busca de dinero o cualquier cosa que pudiera vender, un d铆a me canse y lo corr铆 de la casa por eso estoy seguro que fue 茅l, antes de irse esa tarde nos grit贸 a mi madre y a mi que se la 铆bamos a pagar, una por una. Al cierre de esta edici贸n los hechos no hab铆an sido esclarecidos.


Las exequias de Marie y Matthew Jr. Gonz谩lez se realizar谩n en la Iglesia Saint Anthony el d铆a martes a las 15.00.


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